30.10.10

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A lo largo de su vida había cruzado por túneles obscuros de tristeza, con ideas fugitivas de suicidio que habían desembocado en ese campo con potreros de alfalfa. Recordaba mañanas felices como ninguna, sin otro motivo de ser feliz que la transparencia del cielo. Recordó durante mucho tiempo su soledad de entonces como una novia de quien se evoca el recuerdo, en el disco de un fonógrafo o en un perfume. Una novia con olor a pasto recién cortado, cubierta de horizontes y de cantos.


Diorama, Silvina Ocampo

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