Ernesto.- Horrible, si tú quieres, si tú te empeñas en pensar en ello, pero más que horrible es necesario y, sobre todo, inevitable. Querer hacer el bien y solamente el bien equivaldría a salir a la calle un día de sol y pretender que nuestro cuerpo no haga sombra.
Hipólito.- Creo que tienes razón.
Ernesto.- Creo, querido Hipólito, que no me queda más que la razón.
Hipólito.- Creo que tienes razón.
Ernesto.- Creo, querido Hipólito, que no me queda más que la razón.
La hiedra, Xavier Villaurrutia
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