Yo quisiera tener sueños, aunque fueran inconciliables con la realidad. No soñar es como estar muerto. La realidad pierde importancia. Pienso en los sueños de Jacob, de José, de Sócrates; pienso en el de Coleridge, que le inspiró un poema. A veces me despierto con la sensación de tener dentro de mi memoria una hoja en blanco; nada parece imprimirse en ella. Cometería un crimen si ese crimen me permitiera soñar.
El impostor, Silvina Ocampo
No hay comentarios:
Publicar un comentario